De viaje, Fotostón

Vientiane, Laos

Hoy me atrevo con una galería de imágenes de nuestro viaje a Vientiane, capital de Laos. En general, me ha gustado. Es más tranquila que Bangkok, por supuesto; más verde, más amable para pasear, más agradecida. Las obras, eso sí, inundan una ciudad que, si no se hunde en una tremenda crisis, en diez años será un auténtico foco turístico del sudeste asiático. Situada a orillas del Mekong, Vientiane es una ciudad que lo tiene todo para triunfar: clima, precios, gente y cultura.

Pinchando en una foto llegaréis a la galería, pero luego, bajando un poco y a la derecha de la pantalla, tenéis una opción para verlas a tamaño original. Hay detalles que bien merecen la pena.

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Fotostón

Caballos de río

Animalico

La belleza del hipopótamo – dejando de lado su gracioso y rimbombante nombre griego y su afable aspecto de barril con patas cortas y textura plástica- se esconde, o se demuestra, en la linea oculta de su rostro. La metáfora con la que quiero dar el coñazo es la siguiente: si os fijáis en la foto podréis comprobar cómo las orejas, los ojos y la nariz de los hipopótamos dibujan una linea recta perfecta, paralela al agua, que les permite estar zambullidos en sus charcos alerta a cualquier olor, movimiento o sonido. El siguiente juego que haría un buen escritor, o uno malísimo, sería humanizar este concepto, e incluso al animal, y tratar de demostrar que los humanos, en el fondo, y visto lo visto, somos incapaces de hacer todo eso a la vez, y después se enrolaría en un sinfín de extraños eufemismos y de nuevas metáforas que demostrarían cómo los seres humanos somos una mierda pinchada en un palo viejo y cómo los animales no, y en el camino hablaría de la capa de ozono, de la situación económica, de los pobres del hemisferio sur, del maltrato animal – y de la violencia de género si encuentra el hueco -, y del oscurantismo de tantos años de vejaciones y menosprecio a tantas y tantas especies que, como es el caso, nos demuestran que en la naturaleza, y no en el dinero, está la respuesta a todo. Yo, como escritor, también iba a hacer eso, pero me he dado cuenta de que no me apetece nada y de que seguro que entendéis el concepto ya, de tan manido y cierto.

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