Vaya Ud. a saber

Tan poquita cosa

Qué tan delgado es ese hombre que apenas ocupa medio asiento en el Metro. Qué tan poco puede pesar. Es alto, sin embargo, y feo: tiene la cara lánguida, se le marca la mandíbula y los ojos se le escapan. Barbilampiño y cano; la barba le desmejora, le suma años. Lleva unas gafas pequeñas que le sobran por todos lados y viste una camisa blanca remangada y un pantalón de traje que no llena de ningún modo. Las venas de sus brazos pálidos se marcan de arriba abajo, y si te fijas bien creerás percibir el bombeo de su corazón, imagino, minúsculo. Genera un aspecto tierno, no por enfermizo, sino por débil, extraño, frágil. La mirada tan concentrada como perdida en su móvil: parece que juega a algo, quizás escribe, y balbucea mientras lo hace, como repasando, como queriendo entenderlo todo. Necesita oírse, saber que está ahí. Normal: tan poquita cosa.

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