De viaje

Ser perro en Tailandia

Alguna vez he escrito sobre animales por aquí. Todas las referencias, sin embargo, se centraban en lo ‘bien’ que vivían los animales en Tailandia, sobre todo los gatos y los perros. Incluso en la inmensidad urbana de Bangkok, los animales viven de una manera salvaje, sin otros dueños que sus horas de sueño y sin la desgracia de que el hambre les arañe el estómago.

Pero la cara oculta, que nunca he visto, también existe. Hoy he leído este artículo en el Bangkok Post, y me ha devuelto a la realidad que uno cree menos real por no encontrársela día a día. En la provincia de Nong Khai, al norte de Tailandia, donde el curso del Mekong dibuja la frontera con Laos, un camión ha sido retenido por las autoridades Tailandesas. En él viajaban 92 perros enjaulados, dirección a un matadero en Ban Hua Had, según confirmaron los conductores, ya detenidos por transporte ilegal de animales. En ese mismo matadero, en el que se encontraron otra docena de perros enjaulados, la policía ha detenido al propietario, Mr. Yaem, que manejaba el lugar sin más licencia que sus santos cojones toreros.

Transporte

Muchos de los perros hacinados en las jaulas mueren de calor o hambre antes de llegar al matadero. Son los más afortunados.

Mr. Yaem ha reconocido que llevaba 6 años comprando perros a 300 bahts (unos 8 euros). Estimaba en 20.000 los perros que había matado durante este tiempo. El negocio lo hacía con la gente de las villas de alrededor, incluso con gente que cruzaba desde Laos; y es que muchos venían al lugar y le compraban regularmente carne de perro a 40 o 60 baht por kilo. (Poco más de 1 euro).

Los números cuadran y diseñan un negocio perfecto: los conductores recorrían Tailandia recolectando perros callejeros en los pueblos y los compraban por una media de 100 baht (2.5 euros), o por un cubo con botellas de agua, o incluso los cogían regalados, pues la gente de los pueblos no tenían manera de cuidar a muchos de los perros enfermos o cachorros que nacen sin control alguno en todo el país (y tantos otros).

Las cifras de este artículo son, desgraciadamente, insignificantes. En este otro texto podemos leer como alrededor de 2.000 perros son capturados, comprados o robados a la semana. Algunos son transportados a mataderos para obtener su carne y su piel, el otro gran modelo de negocio aquí. Muchos otros son enviados a países como China o Vietnam; países que, a diferencia de Tailandia, tienen mucha más tradición en el consumo de carne cánida y en el negocio de sus pieles.

Transporte 2

Los ‘recolectores’ de perros entran en los pueblos de Tailandia anunciando su llegada con altavoces. Compran perros por cantidades ridículas. También los roban. En algunos lugares prohíben su entrada, y usan la noche para actuar.

Cualquier perro es víctima de los cruentos métodos utilizados para su captura, el transporte y su muerte. Golpes con bates desde una motocicleta en marcha y lazos alrededor del cuello al puro estilo cowboy para capturarlos. Hacinados juntos en jaulas donde apenas pueden darse la vuelta y en donde muchos mueren sofocados antes de llegar a destino para transportarlos. Electrocutados para no estropear su piel y desollados aún con vida (existe la creencia de que el miedo y el terror que sufre el animal al morir hace la carne más tierna) para darles muerte.

De todos los grandes países del sudeste asiático, es Tailandia el que menos cultura y tradición tiene en cuanto a la ingesta de carne de perro. Sin embargo, mientras en el resto de países de alrededor el consumo se ha ido reduciendo o limitando a través de los gobiernos, la globalización o las religiones, parece que el norte de Tailandia se ha encontrado un nuevo negocio en el consumo, la compraventa, el robo y la exportación de perros.

Criaturas.

comida

El consumo de carne animal es un tema cultural. A los que estamos acostumbrados a vivir en países con perros como mascotas, nos llama la atención y lo criticamos, más con el corazón que con el cerebro. El problema, más allá del consumo, radica en la crueldad con la que se trata a los animales camino de y en el matadero. Y no estoy hablando sólo de perros. Es repulsivo.

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3 thoughts on “Ser perro en Tailandia

  1. Joseph dice:

    se sobra la foto esa pedazo de cabrón. con el artículo habías descrito perfectamente la realidad que sufren los perros. con esa foto morbosa de mierda ya la jodiste.

  2. ana dice:

    Morbosa?? Es la realidad!! La culpa no la tiene Pablo, sólo faltaba! Él sólo puso encima de la mesa lo que estaba pasando. Y duele, duele mucho… pero es asi.

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