De viaje, Vaya Ud. a saber

25

Hoy cumplo 25 años. Existe cierta reticencia a decir que uno cumple años, no sé si por vergüenza ante las felicitaciones o porque, en cierto modo, parece que exiges algo de protagonismo confesándolo. Me la suda, la verdad; hoy vengo populista.

No es una cifra demasiado especial, lo sé, pese a que en Tailandia se cree que los 25 son los peores y existe bastante superstición con este asunto. Algunos lo achacan a que es el paso a la vida ‘adulta’, y con esto quieren decir que uno empieza a tener las responsabilidades propias de los adultos aburridos en los que todos nos convertimos: trabajo, familia, coche, casa, impuestos. Qué cierto. Pero a pesar de todo, la cifra, como digo, no es especial, y lo único que la hace especial es el hecho de alcanzarla tan lejos de mi casa.

Hace unos días se generó bastante movimiento en las redes sociales por un vídeo de una congresista haciendo – leyendo – un discurso que bien traía preparado de casa y que sirvió para, exactamente, lo que ella había previsto: salir en muchos tablones de Facebook y conseguir muchas menciones en Twitter. Es cierto que como oradora no vale mucho: se la notaba nerviosa y apenas había memorizado unas pocas palabras del folio y medio que había escrito en la madrugada anterior, emocionada por el pelotazo que se traía entre manos. Pero muchas de esas palabras sonaban muy ciertas para los que estamos fuera desde hace meses: no nos vamos por viajar (sólo un poco) ni porque tengamos ganas de tener experiencias inolvidables (un poco también), sino porque en nuestro país, España querida, no tenemos oportunidades de sobrevivir. Somos exiliados, no emigrantes.

Ayer por la noche, celebrando el fin del cumpleaños de Jesucristo y el principio de mi cumpleaños en una terraza en Bangkok – en la que, por cierto, un centenar de tailandeses me cantaron el cumpleaños feliz – charlé sobre esto con un amigo que, al igual que yo, ha tenido que irse de su Pamplona natal para buscar un trabajo digno que parece haber encontrado en Singapur. Antes de ir allí ha pasado casi tres meses viajando por el sudeste asiático. Entre anécdota y foto le pregunté si, ahora que tiene que ir a plantearse y confeccionar esa aburrida vida de adulto, se ha quedado con más ganas de viajar, y si no le tocaba un poco los cojones tener que asentarse y trabajar. Su reflexión me ha convencido: “Viajar es algo excepcional” me dijo; “si viajar es tu forma de vida, pierde sentido”.

Es cierto, supongo. Imagino que en los manuales de la vida bohemia hay varios apartados que hablan sobre no pertenecer a ningún lado, pero a la vez pertenecer a todos. Ir de aquí para allá, acumular experiencias, dormir al raso en cualquier sitio. Suena cojonudo, es cierto, pero para un rato. Y es que, en la distancia, uno se da cuenta de que, como dice el coronel de Márquez, la patria es lo mejor que se ha inventado, madre, pese a que muchos – sobre todo aquellos que se declaran orgullosos patriotas – se empeñen en destrozarnos el hogar y el sentimiento.

Mi primera navidad y cumpleaños tan lejos de casa no me hacen descubrir todo lo que echo de menos (eso lo nota uno cuando se va un puto mes a Londres), sino todo lo que importan las cosas que no importaban. Hoy cumplo 25 años, tan lejos. Hay que estar feliz por cumplirlos y orgullosos de celebrarlos, aunque ahora, y vuelvo con Gabo, sé que uno no nace por primera vez para siempre, sino que la vida le obliga a uno a parirse una y otra vez.

Estándar

Comenta si eso

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s